¿The Witcher 3 Remastered con Path Tracing? Cuando la tecnología le roba el alma a un clásico
- Por Daniel Monty
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¿De qué sirve meterle Path Tracing y texturas ultra a The Witcher 3 si para moverlo a 4K necesitas una tarjeta gráfica inalcanzable con DLSS en modo rendimiento, y encima le quitas el alma a su estilo artístico?
CD Projekt Red acaba de soltar una nueva actualización de gran calibre para The Witcher 3: Wild Hunt. Si hace unos años tuvimos la famosa versión "Next-Gen" con trazado de rayos básico, ahora (con la mira puesta en calentar motores para The Witcher 4) nos meten un segundo lavado de cara enfocado de lleno en integrar Path Tracing, texturas rehechas y tecnologías de escalado.
Sobre el papel suena como el sueño dorado de cualquier entusiasta del hardware. Pero una vez que lo instalas y te sientas a jugar ... la realidad te asusta.
No es cuestión de sonar como el viejo que le grita a las nubes, pero este remaster tiene dos problemas GIGANTES ya que destrozaron la dirección de arte original a cambio de "precisión lumínica" y el rendimiento es un despropósito que se siente hecho exclusivamente para vender hardware que nadie puede comprar.

Primero hablemos de cómo le quitaron el alma a la paleta de colores para que parezca una película genérica
El mayor pecado de este remaster no es solo que te tire los cuadros por segundo al piso, sino lo que le hicieron a la atmósfera del Continente:
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Desde la obsesión con los tonos neutros y deslavados: Al igual que pasa con el cine moderno que le tiene miedo a los colores vivos, aquí cambiaron los atardeceres dorados y la saturación cálida de zonas como Velen o Toussaint por una capa grisácea y clínica que le quita toda la vibra de fantasía oscura.
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Pasando por la eliminación de la niebla y el contraste dramático: Al meter iluminación física global por Path Tracing, el rebote de luz levanta artificialmente las sombras en interiores y aclara las noches de forma absurda; donde antes había misterio, penumbra y siluetas marcadas, ahora todo parece iluminado por un foco blanco de hospital.
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Hasta el punto de perder su identidad frente a otros juegos: Si tomas capturas al azar sin la interfaz puesta, ya no sabes si estás jugando The Witcher 3, Crimson Desert o una versión rara de Red Dead Redemption 2. HairWorks se verá impresionante en Geralt, pero de nada sirve tener pelo hiperrealista si el mundo perdió la identidad visual que lo hizo legendario en 2015.

Y es que pedir una tarjeta de miles de dólares para jugar con reescalado agresivo es un chiste de mal gusto
Aquí entramos en el terreno del hardware y la dependencia enfermiza de las desarrolladoras modernas hacia las herramientas de reescalado:
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Donde te exigen una RTX 5080 o 5090 para jugar a 4K 60 FPS: Y lo peor no es la gama requerida, sino que los propios requisitos oficiales admiten que esa cifra solo se alcanza con DLSS en modo Rendimiento.
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Siendo el problema que 4K con DLSS Performance ni siquiera es 4K real: Estamos hablando de renderizar internamente a 1080p para inflar la imagen con algoritmos en una tarjeta gráfica que en el mercado actual supera precios ridículos, todo para mover un juego que cumplió más de diez años en su núcleo.
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Y con un Path Tracing que salió completamente verde: La implementación arroja ruido en los reflejos sobre el agua, parpadeo en la vegetación y artefactos visuales cada vez que mueves rápido la cámara, dejando en claro que no se arregla un juego simplemente activando un interruptor de iluminación física.
Si para disfrutar de las supuestas "bondades" de este remaster necesitas empeñar un riñón pues ... el propósito de la actualización pierde cualquier sentido.
Lo que demuestra que Red Dead Redemption 2 sigue dándole lecciones a la industria desde 2018
El contraargumento fácil de siempre será: "Pues desactiva el Path Tracing y juégalo en medio". Pero entonces, ¿cuál era la necesidad de anunciar con bombo y platillo un segundo retoque de cara si la novedad estrella está rota y te arruina la estética?
Voltear a ver a Red Dead Redemption 2 (un juego que salió hace ocho años) es el mejor recordatorio de lo que significa tener una dirección de arte impecable. Sin necesidad de Path Tracing, sin devorarse 24 GB de VRAM y corriendo en una variedad enorme de tarjetas gráficas, el título de Rockstar se sigue viendo infinitamente más orgánico, creíble y cinematográfico.

Se agradece que CD Projekt Red haya lanzado esto como una actualización gratuita para quienes ya poseían el juego, porque si cobraran un solo dólar por esto sería indefendible. Hay mejoras puntuales en algunas texturas que están bien logradas, pero entre el golpe absurdo al rendimiento y la pérdida de esa paleta de colores mágica de la versión original ... me hace no poder recomendarlo, si de verdad quieres revisitar el viaje de Geralt, quédate en la versión previa. No todo lo nuevo brilla, y menos cuando para que brille tienes que sacrificar la esencia del juego.
Yo soy Daniel Monty, por parte de Droga Digital, y... estamos en el viaje.
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