Capacidad masiva: El salto hacia los 140 TB
El primer gran desafío de esta nueva era es la densidad de almacenamiento. Western Digital ha decidido no apostar todas sus cartas a una sola carta, sino hacer convivir dos tecnologías de grabación magnética para satisfacer distintas necesidades de mercado.
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ePMR (Grabación Magnética Perpendicular Energéticamente Eficiente): se consolida como una plataforma de alta madurez que ya para 2026 permitirá alcanzar unidades de 40 TB. Gracias a una ingeniería de precisión que permite integrar hasta 14 platos en un mismo chasis, la empresa proyecta que esta arquitectura podrá escalar hasta los 60 TB sin las complicaciones térmicas de tecnologías más experimentales.
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HAMR (Grabación Magnética Asistida por Calor): Al utilizar láseres minúsculos para calentar el medio magnético en el momento de la escritura, WD logra reducir el tamaño de los bits a niveles microscópicos antes impensables. Este avance permitirá que los discos duros superen la barrera de los 100 TB, con un objetivo final fijado en los 140 TB para inicios de la próxima década. Lo más relevante de este enfoque es que estas capacidades extremas se lograrán manteniendo la compatibilidad mecánica actual, asegurando que la transición para los operadores de infraestructuras sea transparente pero masiva en términos de escala.


Adiós al cuello de botella
Históricamente, el punto débil del disco duro ha sido su ancho de banda limitado en comparación con el estado sólido. Western Digital planea derribar este muro mediante la introducción del High-Bandwidth Drive (HBD) y la arquitectura Dual Pivot.
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High-Bandwidth Drive (HBD): La tecnología HBD representa un cambio de paradigma al permitir que múltiples cabezales de lectura y escritura operen de forma simultánea y paralela sobre los platos. Esto no es solo una mejora incremental; la compañía proyecta que el ancho de banda se multiplicará por ocho para el año 2030, permitiendo que el flujo de datos sea lo suficientemente ágil para alimentar modelos de inteligencia artificial de gran escala.
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Dual Pivot: Para complementar esta velocidad bruta, el sistema añade un segundo brazo actuador independiente. Esto otorga al disco la capacidad de gestionar múltiples peticiones de datos de forma concurrente, duplicando efectivamente las transacciones por segundo (IOPS). Con esta arquitectura, los discos duros dejan de ser depósitos pasivos de datos para convertirse en unidades de acceso rápido, capaces de manejar la latencia y el paralelismo que requieren los lagos de datos modernos y el entrenamiento de redes neuronales.
La eficiencia como prioridad
La presión ambiental y los costes operativos han obligado a Western Digital a rediseñar el consumo eléctrico de sus unidades. El nuevo roadmap garantiza una reducción del 20% en el consumo energético de los discos de alto rendimiento, un logro significativo si se tiene en cuenta el aumento paralelo en capacidad y velocidad.
La compañía está desarrollando una capa de software de abstracción que gestionará de forma automatizada ecosistemas compuestos por SSD y HDD. Bajo este esquema, la inteligencia artificial se encargará de mover los datos de manera dinámica entre los distintos soportes, priorizando el rendimiento para los datos "calientes" en SSD y la rentabilidad masiva en los HDD de nueva generación. Este enfoque orquestado busca eliminar la complejidad de la gestión de almacenamiento y maximizar la rentabilidad de cada vatio y cada dólar invertido.

Y bien...
En última instancia, el éxito de esta hoja de ruta dependerá de la capacidad de Western Digital para ejecutar estas promesas técnicas en entornos de producción real. Si la compañía logra materializar estos avances, el disco duro sobrevivirá a la era de la IA. En un mundo donde la generación de datos crece exponencialmente, la promesa de discos de 140 TB con velocidades multiplicadas por ocho sugiere que la era dorada del HDD podría estar, irónicamente, apenas comenzando.




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