Seamos honestos: tras varios días recorriendo los pasillos del CES 2026, uno empieza a sentir un poco de fatiga. Entre tanto "AI esto" y "AI aquello", parece que la industria se olvidó del usuario austero, del que no busca un gemelo digital, sino simplemente jugar mejor en su tiempo libre sin tener que vender un riñón por una RTX 5090. Por eso, cuando llegamos al área de Panther Lake y vimos lo que estaba haciendo la Intel Arc B390, supimos que estábamos ante la verdadera joya de la feria.

Mientras todos miraban hacia las nubes de la IA, Intel miró hacia abajo, hacia el silicio que vive en las laptops de millones de personas. Si ya nos parecía increíble el salto que AMD dio con sus integradas, Intel llegó a Las Vegas con una actitud de "sujétame el café". La Arc B390 no es una mejora incremental; es una bestia que presume ser entre un 60% y un 200% más rápida que la Radeon 890M, la actual insignia de la competencia.


Lo más impresionante no son las gráficas en una presentación, sino verlo en vivo. Nadie nos lo contó: estuvimos ahí, lo sentimos y lo comprobamos en carne propia. Ver una gráfica integrada —que presuntamente consume apenas 45W general corriendo Cyberpunk 2077 en gráficos altos a casi 60 FPS constantes sin ningún tipo de reescalado es algo que rompe los esquemas de lo que creíamos posible en una laptop delgada. Pero la locura total llegó cuando activaron el Ray Tracing.

En una prueba a resolución de 2880x1800 (mucho más densa que el 1440p estándar), con Ray Tracing activado en sombras locales y apoyándose en el infalible XeSS en modo performance, la Intel Arc B390 entregó 66.62 FPS. Repito: 66 FPS con trazado de rayos en una integrada y por encima de 1080p. Es, sencillamente, una proeza técnica que nos hace cuestionar si realmente todos necesitamos una GPU dedicada de gama media.

Para mercados como el de Latinoamérica, esto es un cambio de paradigma total. No todo el mundo necesita o puede costear una tarjeta de video de 2000 dólares. Gran parte de nuestra comunidad vive en títulos multijugador como Fortnite, Warzone o Roblox, y una iGPU con esta potencia significa que podrías tener una experiencia competitiva de alto nivel en una laptop que no pesa 5 kilos ni agota la batería en 40 minutos. Al final del día, a menor consumo energético (esos gloriosos 45W), mayor autonomía y portabilidad real.

Desde Droga Digital siempre hemos tenido fe en la línea ARC. Sabíamos que Intel estaba cocinando algo importante y hoy esa fe se reafirma. Mientras otros se pierden en algoritmos abstractos, Intel ha entregado una mejora base de potencia que el usuario real va a agradecer cada vez que abra un juego. Si esta B390 se implementa correctamente en los procesadores domésticos y laptops que vienen, el mercado fluctuante que enfrentamos hoy va a cambiar para bien.
¿Crees que las GPUs integradas como la B390 finalmente harán que las laptops gaming de entrada desaparezcan?




















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