Se acabó. El hombre que se puso la playera de Xbox cuando la marca estaba en el suelo después del desastre de la One, ha decidido retirarse. Phil Spencer se va, y con él se lleva la poca identidad que le quedaba a la marca verde. Para rematar, Sarah Bond también deja su cargo, dejándonos a todos con una sensación de vacío.

Las nuevas caras
La reestructura es total y, honestamente, nos genera muchas dudas:
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Asha Sharma: Asume como Vicepresidenta Ejecutiva y Directora Ejecutiva de Gaming.
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Matt Booty: Ascendido a Vicepresidente Ejecutivo y Director de Contenidos.
El problema aquí no es solo el cambio de nombres, sino el cambio de visión. Matt Booty ha sido criticado por la falta de lanzamientos constantes, y Asha viene de un perfil que parece más enfocado en las métricas que en el "click" emocional que necesitamos los jugadores.

El error de que "Todo es un Xbox"
En Droga Digital siempre lo hemos dicho: la competencia es lo que nos mantiene a salvo de los abusos de las empresas. Xbox decidió que ya no quería pelear por el hardware tradicional y lanzó su mensaje de "todo es un Xbox". Pero seamos directos: si todo es un Xbox, entonces nada lo es.
El valor agregado de tener una consola se perdió. Mientras Sony rompe récords de ganancias con la PS5 y Nintendo sigue en su propio planeta de éxito con la Switch 2, Xbox se ha quedado en un limbo. Sí, la Xbox ROG Ally es una propuesta interesante que ha robado miradas, pero en la guerra real de las ventas, sigue estando por debajo de los gigantes que sí respetan su propio hardwar

La muerte de la competencia: El peor escenario para el usuario
Lo que más nos duele en la billetera y en el ánimo es que nos estamos quedando sin un tercer competidor real.
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Sony ya no tiene a nadie que le pise los talones en el mercado de consolas de alto rendimiento.
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Nintendo compite contra sí misma y su propia innovación.
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Xbox parece estarse rindiendo para convertirse en un servicio de Cloud Gaming que, aunque funciona, no sustituye la estabilidad de tener el silicio en tu casa sin contar que su competencia seria Nvidia.
Sin Xbox presionando a Sony, lo único que podemos esperar es que los precios suban y la innovación se estanque. Sony y Nintendo no compiten entre sí porque tienen enfoques distintos; se necesitan mutuamente para mantener el equilibrio, queremos tener fé en que esta nueva administración tendra de enfoque generar competencia pero es complicado determinarlo a este momento.

Una era que se apaga
Nos gusta la propuesta de la nube y nos gusta que Xbox busque nuevos horizontes, pero abandonar el hardware y dejar que tus líderes históricos se vayan el mismo día huele a abandono de barco. El hardware original se desgasta, las marcas pasan, pero el respeto al consumidor debería ser eterno.
Hoy, Xbox se siente menos como una consola y más como una aplicación de suscripción olvidada en el fondo de tu smart TV. Es una lástima, porque al final del día, los que perdemos somos nosotros, los usuarios, que nos quedamos en un mercado con menos opciones y menos motivos para emocionarnos.

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